Las pruebas de tuberculosis podían dar falsos positivos hasta que Florence Seibert perfeccionó la tuberculina empleada para detectar la enfermedad y ayudó a establecer un estándar internacional para su diagnóstico.

Las pruebas de tuberculosis podían dar falsos positivos hasta que Florence Seibert perfeccionó la tuberculina empleada para detectar la enfermedad y ayudó a establecer un estándar internacional para su diagnóstico.
Chien-Shiung significa «Poderoso Héroe».
Y ella fue la física experimental cuyo trabajo ayudó a demostrar que la naturaleza no siempre respeta la simetría de paridad.
Su historia, en el n.º 6 de «Intrépidas».
Ilustración: Araceli Calvo
Primera ingeniera civil graduada en Cornell. Primera mujer admitida en la ASCE. Cuando le negaron el ascenso por ser mujer, los llevó a juicio.
Nora Stanton Blatch Barney nació un día como hoy de 1883. Principia
Ilustración: Tara Rodríguez
Plantar un árbol podía recuperar un bosque. Pero también dar autonomía y oportunidades a miles de mujeres.
Wangari Maathai fundó así el Movimiento Cinturón Verde. Murió un 25 de septiembre de 2011.
Ilustración: Rocío Conches
Empezó como modista. Terminó inventando acuarios para investigar animales marinos y convirtiéndose en pionera de la biología marina.
Jeanne Villepreux-Power nació un día como hoy de 1794.
Ilustración: Ana Buquerin.
Alice Hamilton investigó cómo las condiciones de trabajo podían enfermar a quienes las sufrían. Fue experta en intoxicación por plomo y, en 1919, la primera mujer profesora de la Escuela de Medicina de Harvard.
Ilustración: David Serrano.
Antes de que una computadora fuera una máquina, Anna Winlock ya trabajaba como una. Sus cálculos en Harvard ayudaron a convertir observaciones en mapas y catálogos del cielo. Murió tal día como hoy, en 1904.
En 1916, Margaret Sanger —figura clave de los derechos reproductivos— abrió la primera clínica de control de la natalidad de EE. UU. Cinco años después fundó la organización que acabaría convirtiéndose en Planned Parenthood.
A los 81 años, Dionisia Plaza patentó un dispositivo para rehabilitar el habla. Era el último capítulo de una vida dedicada a estudiar cómo aprendemos y nos comunicamos, cuando la logopedia española todavía estaba construyéndose.
Marthe Vogt dejó Alemania en 1933 porque detestaba el nazismo. Acabó convirtiéndose en una de las grandes neurocientíficas del siglo XX y sus investigaciones sobre neurotransmisores sentaron bases de la farmacología moderna.