Marthe Vogt dejó Alemania en 1933 porque detestaba el nazismo. Acabó convirtiéndose en una de las grandes neurocientíficas del siglo XX y sus investigaciones sobre neurotransmisores sentaron bases de la farmacología moderna.

Marthe Vogt dejó Alemania en 1933 porque detestaba el nazismo. Acabó convirtiéndose en una de las grandes neurocientíficas del siglo XX y sus investigaciones sobre neurotransmisores sentaron bases de la farmacología moderna.