Yo también te amo... Lo he hecho siempre. Desde que Él me creo y te vi por primera vez. No he dejado de hacerlo jamás.
Y tú me miras así y me deshago en pedazos... Nada tenía sentido hasta que has vuelto a mi lado, Lucifer.
Khé. (?)
Bueno ya ves tú aquí los moralistas, que les den. (?)
Pero te quiero a ti, bombón.
Efectivamente, voy a ser el consorte del Inframundo. Como siempre debió ser. —No por el título, sino porque su sitio está con Lucifer—. ¿Deprimido por qué?
Me apetecía. ¿No te gusta?
En tu universo ya estoy casado, es hasta peor (?)
Voy a casarme con Lucifer —sonríe de oreja a oreja—.
Gracias, Dewdrop. Y estoy feliz, es lo único que importa.
Oh, Dean... —Se puso de puntillas para abrazarlo—. Lo siento, de verdad. Intentaré no volver a decirlo.
Buenas tardes.
¡Pero me gusta que me digas cosas bonitas!
Perdón, cariño, es que llevo milenios casado con él. Es la costumbre nada más.
¡¿Cómo que quizá?! Si me empotras como un miura descontrolado. Eso es locura y amor, yo lo sé. (?)
A ver, que mi marido es un buenorro. Evidentemente tú también, pero he visto más cosas en ti que eso. (?)
+ Cosa que, en realidad, es cierta. Se relame como un animal hambriento mientras sujeta la polla de Lucifer con la diestra y se la mete en la boca, comenzando a chupar con avidez desde el principio. También juega con la lengua sobre el glande, lamiéndolo como si fuera un caramelo—.
—Cuando aquel trozo de carne dura abandona su boca, el aire entra de nuevo en sus pulmones y Belial empieza a toser sin remedio. Dos lágrimas han escapado de sus ojos y ruedan por sus mejillas cuando, de rodillas ante su rey, lo mira como si fuera su más fiel devoto y no pudiera vivir sin él. +
