Cada día, Dios sigue sembrando.
La pregunta no es si Él habla, sino cómo está nuestro corazón para recibir su Palabra.
Que hoy podamos ser tierra buena, donde el Evangelio crezca y dé fruto abundante.

Cada día, Dios sigue sembrando.
La pregunta no es si Él habla, sino cómo está nuestro corazón para recibir su Palabra.
Que hoy podamos ser tierra buena, donde el Evangelio crezca y dé fruto abundante.