Si hay algo que me demanda una gran fortaleza emocional, es hacerle frente al pasado.
En este ejercicio de recordar, tuve que convivir con mi viejo yo, el que empezaba a entender que todo lo que amaba un día tendría final.

Si hay algo que me demanda una gran fortaleza emocional, es hacerle frente al pasado.
En este ejercicio de recordar, tuve que convivir con mi viejo yo, el que empezaba a entender que todo lo que amaba un día tendría final.
Para escribir me acompañan un frasquito con ideas, mi gato naranja Pepito Mario y una taza de café.