La verdadera convicción nace desde adentro. Solo cuando tu propio ser abraza firmemente la verdad, posees la espontaneidad necesaria para inspirar y transformar a todos a tu alrededor.

La verdadera convicción nace desde adentro. Solo cuando tu propio ser abraza firmemente la verdad, posees la espontaneidad necesaria para inspirar y transformar a todos a tu alrededor.