El mundo exterior y tus propios recelos internos comparten la misma raíz: duda, odio y negación. Entablar un debate con ellos es perder la batalla antes de empezar.

El mundo exterior y tus propios recelos internos comparten la misma raíz: duda, odio y negación. Entablar un debate con ellos es perder la batalla antes de empezar.