¿Y si dejáramos de preguntarnos cuántos años aparentamos?
Quizá importe más cómo queremos llegar a cada etapa: con salud, vitalidad, cuidándonos y reconociéndonos en el espejo.
La edad también se mira con los ojos de cada época.

¿Y si dejáramos de preguntarnos cuántos años aparentamos?
Quizá importe más cómo queremos llegar a cada etapa: con salud, vitalidad, cuidándonos y reconociéndonos en el espejo.
La edad también se mira con los ojos de cada época.
Cuidarnos más y mejor es una buena noticia. El problema empieza cuando cada signo de la edad se convierte en algo que “hay que corregir”.
Quizá el reto sea otro: cuidarnos sin convertir el envejecimiento en una batalla permanente.