Una mujer venía cada martes
y siempre pedía café para dos.
Desde entonces
los martes me saben a espera,
mientras fuera llueve
y la taza sigue humeando.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ

Una mujer venía cada martes
y siempre pedía café para dos.
Desde entonces
los martes me saben a espera,
mientras fuera llueve
y la taza sigue humeando.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ
EL SOÑADOR
A la espera del alineamiento perfecto entre astros y planetas, del vaticinio de los expertos y de las señales inequívocas del cielo y sus augurios, el hombre, confiado, solo se limitaba a soñarla...
Jun. 09. 2019
#Microcuentos
Aprendí la paradoja de que aún en momentos de austeridad se puede ser generosa. En momentos de angustia encontrar la gracia de la desgracia. Y en la perdida de rumbo reírse del absurdo, elemento esencial para una fina comedia.
La descubrí el día que dejé de cerrar los ojos.
No iluminaba el mundo,
iluminaba el camino de regreso
y hacía florecer la noche.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ
Mientras dormía,
alguien cosió la luz con hilo de luna
y cambio de sitio mis inviernos.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ