Una mujer venía cada martes
y siempre pedía café para dos.
Desde entonces
los martes me saben a espera,
mientras fuera llueve
y la taza sigue humeando.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ

Una mujer venía cada martes
y siempre pedía café para dos.
Desde entonces
los martes me saben a espera,
mientras fuera llueve
y la taza sigue humeando.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ
La descubrí el día que dejé de cerrar los ojos.
No iluminaba el mundo,
iluminaba el camino de regreso
y hacía florecer la noche.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ
Mientras dormía,
alguien cosió la luz con hilo de luna
y cambio de sitio mis inviernos.
“III. La revelación”
“El cuerpo donde habito”
SsJ